Dentro de un gobierno democrático existen situaciones que son siempre prioritarias en
aras de mantener el buen funcionamiento de la sociedad. Ese buen funcionamiento
tiene siempre que ver con la satisfacción de las necesidades en las personas que
componemos una comunidad, así como el respeto a los derechos que nos son
concedidos por nuestra constitución política.
En lo que respecta a nuestro país, el Estado se ha visto limitado en lograr que la vida
del pueblo sea mínimamente cercana a una equitativa; aquí existen múltiples factores
que ponen en desventaja a las mujeres frente a los hombres. Por ello, es necesario
trabajar en promover un cambio ideológico entre nuestra gente, además de regular
más y mejor para que el terreno se vea más parejo para todos.
Para el año 2019, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
emitió un documento en el que planteaba algunas de las principales problemáticas
en nuestro país, al respecto menciona:
“En pleno siglo XXI, en una era en la que el conocimiento, la ciencia y la defensa de los
derechos humanos han alcanzado su máxima expresión, las mujeres siguen
recibiendo un trato menos justo que el de los hombres. En los países de la OCDE, las
mujeres tienen menos oportunidades profesionales, se enfrentan a más obstáculos
para realizar trabajos remunerados, sufren de un alto grado de acoso y ganan una
media de 14% menos que los hombres. Esto es inaceptable”
Nuestro gobierno como participe de dicha organización debe garantizar el cuidado a
las mujeres como un sector de prioridad. Algunas de las razones por las que se deben
replantear nuestras formas para abordar el problema nacen a razón de los datos que
se presentan a continuación:
• Menos del 50 % de las mujeres en México participan en la vida laboral del país,
comparado al 82 % de los hombres.
• Tres cuartas partes del trabajo no remunerado y del hogar en México corresponde al
realizado por las mujeres, usualmente este tiene que ver con actividades dentro de sus
hogares.
• En México, el 65 % de las mujeres declaran que han sido víctimas de violencia en
algún momento de su vida. Una de las cifras más altas para países miembros de la
OCDE.
• Las mujeres mexicanas tienen 4 veces más probabilidades de ser desertoras
educativas que las que tienen los hombres en el país.
Para cambiar esta realidad, el gobierno se ha esforzado en crear mejores condiciones
en nuestro desarrollo. A partir del análisis de estrategias se han podido implementar
medidas que buscan reducir en el largo plazo la brecha de desigualdad existente entre
la comunidad femenina y los hombres que habitamos aquí.
Una de las medidas que mayor importancia ha tenido en el tema fue la
implementación de cuotas de género dentro de las cámaras que nos legislan. Con
esta medida, implementada en el 2002, se trató de generar una mayor participación
de las mujeres en la vida política y laboral de sus comunidades.
A través del Instituto Nacional Electoral y las legislaciones correspondientes en las
cámaras de nuestro país se pudo determinar que los partidos políticos y las
instituciones de gobierno estaban requeridos a mantener cuotas equitativas de
participantes en las contiendas electorales, así como en las actividades laborales de
aquellos órganos que nos representan.
Fue mediante la creación de la denominada
Ley de Paridad de Género que esta medida se hizo palpable; sin esta la competencia
seguiría siendo dispareja, promoviendo aún la participación de aquellos que,
malamente, fueron por mucho tiempo considerados más capaces por ser hombres.
Mejoras en el sistema mexicano en beneficio de la equidad de género
México es además miembro de la Organización de las Naciones Unidas, en el ejercicio
de sus actividades como país activo, se firmó el pacto Agenda 2030. Con esta acción
nuestro país se compromete a garantizar mediante el desarrollo y entendimiento de
las actuales condiciones, las condiciones en pro del bienestar humano y el respeto a
los derechos humanos. Algunos de los puntos más importantes dentro de la agenda
de la ONU incluyen los de reducir el nivel de violencia a la que son sujetas las mujeres;
reducir la brecha salarial entre hombres y mujeres; promover los derechos para
avanzar hacia comunidades más igualitarias, entre algunos otros.
El trabajo que nuestro país tiene por venir es arduo; las medidas que se han tomado
hasta en la actualidad se han visto escasas frente a la problemática real. Aunque
estos se han venido arrastrando por cientos de años a través de nuestras culturas, se
trabaja y legisla para que las condiciones cambien en favor de mujeres más
preparadas, menos violentadas y más activas.